Durante la última década del siglo XX, muchos jóvenes estudiantes que cursamos la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales en la Universidad de El Salvador, al igual que en otras universidades del país, desconocíamos los contenidos de los “Pensum” de dicha carrera, comenzamos esa aventura universitaria por diversas causas, quizá mas por factores económicos que académicos, nos encontrábamos en el umbral de las tecnologías, el internet y su uso como una herramienta indiscutible de trabajo y aprendizaje de todo abogado aun era desconocido, las aulas eran lugares poco didácticos, donde los alumnos nos enfrentamos en algunos ciclos con maestros con limitada vocación pedagógica y criterios subjetivos de evaluación, fue la época donde la especialización no inicio en las aulas sino que surgió de algunas oportunidades laborales que obtuvimos y en los campos meramente del ejercicio practico de la profesión, razón que nos obliga en a reflexionar cual es el rol de los profesionales del derecho en pleno siglo XXI.