Durante la última década del siglo XX, muchos jóvenes estudiantes que cursamos la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales en la Universidad de El Salvador, al igual que en otras universidades del país, desconocíamos los contenidos de los “Pensum” de dicha carrera, comenzamos esa aventura universitaria por diversas causas, quizá mas por factores económicos que académicos, nos encontrábamos en el umbral de las tecnologías, el internet y su uso como una herramienta indiscutible de trabajo y aprendizaje de todo abogado aun era desconocido, las aulas eran lugares poco didácticos, donde los alumnos nos enfrentamos en algunos ciclos con maestros con limitada vocación pedagógica y criterios subjetivos de evaluación, fue la época donde la especialización no inicio en las aulas sino que surgió de algunas oportunidades laborales que obtuvimos y en los campos meramente del ejercicio practico de la profesión, razón que nos obliga en a reflexionar cual es el rol de los profesionales del derecho en pleno siglo XXI.

1. El aprendizaje del Derecho Internacional y de los Sistemas Regionales y Universales de Protección de Derechos Humanos.
Debemos entender que ya no basta con conocer nuestro ordenamiento jurídico interno pues el derecho es constante y evoluciona y las sentencias de la Sala de lo Constitucional como el mas alto tribunal de Justicia nacional, citan con mayor frecuencia la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y cada vez resulta más determinante conocer la forma en que se debe llevar a cabo el control de convencionalidad. Los abogados que solamente conocen la normativa nacional van a estar desventaja respecto a aquellos que ejercen la profesión con el apoyo de la normativa internacional. (Amparo 558-2010, derecho a conocer la verdad).
En realidad, lo que estamos observando es una integración en las fronteras entre derecho interno y derecho internacional, por ejemplo el artículo 1 de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia señala que toda niña, niño o adolescente extranjero que se encuentre en el territorio nacional tienen mismos derechos que los nacionales, de esta manera ningún funcionario nacional podrá alegar desconocimiento de dicha disposición y deberá aplicar todas las medidas de protección establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, caso contrario deberá responder de manera administrativa y penal, es por tal razón que surge la necesidad de actualizarse en esos temas de la especialización de nuevos derechos.

2. La obligación de la actualización.
Para alcanzar la excelencia técnica y satisfacer las necesidades de los clientes o el mercado, el abogado tendrá que estar en constante actualización y formación y así profundizar para poder adaptarse a los nuevos entornos en que se desarrolla la nueva dinámica del mundo, aspectos técnicos de conocimientos transversales a las áreas de práctica jurídica tales como el “management”, habilidades humanas vinculadas a la inteligencia emocional, marketing, etc. Todo abogado del siglo XXI deberá tener una cultura internacional, actualizarse con lo que sucede en otros lugares del planeta y manejar al menos dos idiomas, pues, aunque el Derecho sigue siendo local, el ejercicio de la profesión ha pasado a ser global y cada vez hay más asesoramiento en exportaciones, entradas de empresas y firmas extranjeras demandan servicios completos, alianzas internacionales, apertura de oficinas en otros países, también es necesario tener habilidades comerciales (ventas, generación de redes y contactos, etc), de comunicación y todo lo relacionado con la calidad del servicio.

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3. La Resolución Alternativa de Conflictos o soluciones amistosas.
Muchos abogados; aun creen que la forma de resolver un problema es llevándolo ante un tribunal y litigándolo con todas las herramientas que permite la ley, sin importar que la solución de dicho litigio dure hasta décadas. En la actualidad cada vez surgen nuevos mecanismos de gestión de problemas jurídicos orientados a encontrar soluciones rápidas y de bajo costo, en beneficio de sus clientes, el buen profesional del derecho no debe ser el que todo lo quiere “judicializar”, sino el que sabe que siempre es mejor evitar un pleito y que se debe intentar una solución en un corto plazo. Para lograrlo, los abogados deben desarrollar competencias de negociación a fin de llegar a acuerdos con sus contrapartes. No es algo que esté presente en muchas escuelas y facultades de derecho, pero hace mucha falta en la práctica profesional. Los planes de estudio deberían contemplarlo, en la actualidad la Procuraduría General de la Republica cuenta con una Oficina de Mediación de Conflictos sobre cuestiones de naturaleza no penal.

4. La oralidad de los procesos judiciales
En la actualidad se necesita habilidades expresivas muy distintas a las que se exigían a los abogados en el pasado. La capacidad de expresión verbal y de una construcción argumentativa muy sólida es más relevante que nunca. El principio de oralidad se va abriendo paso cada vez en más ámbito del mundo jurídico; ya existe en materia de familia, penal civil y mercantil, Los abogados, en las audiencias orales, deben introducir las pruebas, a interrogar y contrainterrogar a testigos y peritos, a formular alegatos de apertura y de cierre, y aprender a manejar un léxico muy amplio, donde sirve mucho la capacitación y el entrenamiento constante en cursos de oratoria, combinada con técnicas de destrezas de litigación y las escuelas y facultades de derecho deben hacerse cargo de su responsabilidad en este terreno, respecto a quienes todavía están en la carrera. Los que ya se graduaron, deben buscar opciones de formación continua que les permitan adquirir tales capacidades y competencias.


Finalmente es un desafío para las nuevas generaciones de abogados, usar todas aquellas herramientas tecnológicas para reforzar sus conocimientos académicos, y existe una obligación para los maestros de ofrecer formación que les explique con claridad los retos que deberán enfrentar en su práctica profesional y que los preparen para ser cada día mejor tanto profesional como éticamente. Los abogados que ya están en la práctica profesional deberán buscar la constante formación invirtiendo en ello como si se tratase de la compra de una casa o un vehículo, pues al final esa capacidad es la que les permitirá mejorar en su prestigio y tener mayores ingresos.

 

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Msc. Víctor Manuel Pérez Castaneda

Bloguero Invitado. 

Es Abogado especializado en derechos humanos con énfasis en derechos de niñez, adolescencia y juventud, Igualdad de Genero, Nuevas Masculinidades, Justicia Penal Juvenil, Memoria Histórica, Justicia Restaurativa, procesos de mediación y negociación de conflictos, y derechos económicos sociales y culturales. Posee una Maestría en Derechos Humanos y Cultura de Paz y ha realizado estudios de especialización en investigaciones sociales en Costa Rica, México, Argentina y Canadá.

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